Las quejas de los universitarios: las notas y las revisiones
El incumplimiento en la normativa de exámenes, las revisiones, el
retraso en las notas y los criterios de exigencia son algunas de las
quejas que cada día se escuchan en las aulas.
La Provincia/Diario de Las Palmas - Updated on Monday, in June 15, 2009
Y eso que el profesor en cuestión había colgado en el campus virtual
todas la preguntas que podían caer en el ejercicio: unas 800, casi un
centenar por cada tema visto en el cuatrimestre.
"Hay
asignaturas difíciles, pero son peores los profesores difíciles",
sostiene un alumno que prefiere mantener el anonimato.
El
incumplimiento en la normativa de exámenes, las revisiones, el retraso
en las notas y los criterios de exigencia encabezan las quejas de los
estudiantes ante los Defensores Universitarios, aunque no existen datos
globales, y no siempre trascienden fuera del aula.
Las
incidencias son un porcentaje muy pequeño en el conjunto del colectivo,
pero hay profesores que "acumulan un alto número de suspensos, incluso
en eso basan su prestigio", asegura a Efe Rosa María Galán, Defensora
del Universitario en la Complutense de Madrid (UCM).
"Y también
hay asignaturas 'hueso'. No sólo es el profesor el implicado, puede
haber criterios históricos del departamento en el rigor de determinadas
materias dentro de una titulación", añade María Teresa González Aguado,
presidenta de la Conferencia Estatal de Defensores Universitarios
(CEDU), y "programas complicados en los que el estudiante tarda más en
conseguir objetivos".
En todas las carreras hay materias duras,
aunque es una tradición en las Ingenierías. En la UNED, la universidad
con mayor número de matrículas, la Teoría de Circuitos se atraganta a
los alumnos de Ingeniería Técnica Industrial hasta el punto de que sólo
aprueba un 13,33% en primero. Otras por debajo del 30% de éxito son
Fiscalidad Internacional (Economía) y Electrónica Analógica (Ingeniería
Industrial).
Hasta el puesto 17 en el ránking no aparece una de
"Letras": Bases Metodológicas de la Investigación Educativa
(Pedagogía), con un 44,26% de aprobados.
La adaptación al
Espacio Europeo de Educación Superior -Plan Bolonia- exige una mayor
vigilancia sobre la calidad de la enseñanza. Casi todas las
universidades se han adherido al Programa Docentia de la Agencia
Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), para
evaluar la actividad docente.
El sistema integra diversos
criterios e implica a los estudiantes con cuestionarios donde califican
a sus profesores, "como elementos informativos para detectar puntos
débiles, y hacer planes de mejora", explica a Efe Encarnación Sarriá,
vicerrectora de Espacio Europeo y Planificación Docente de la UNED.
Puede ocurrir -añade- que asignaturas tradicionalmente "hueso" "estén
encubriendo una realidad: que no se les da el espacio suficiente en el
plan de estudios y que necesitan más horas de trabajo de las
programadas".
TERMINAR CON UNA COLGADA
El fracaso
universitario no puede imputarse sólo al alumno, "también depende de
cómo tú les enseñes", afirma Rosa Galán. Como docente -imparte Derecho
Financiero y Tributario-, "me preocupa mucho si tengo más de un treinta
por ciento de suspensos".
"Si esto se repite cada año, habría
que plantearse qué falla: si los estudiantes no vienen a clase, si son
aburridas, si les coincide con otras materias, si es necesario cambiar
el método de enseñanza o el programa", afirma la profesora, que en este
curso reconoce haberse llevado un "disgusto" con los resultados de
febrero.
"Y hay casos sangrantes", precisa la Defensora de la
Complutense, quien tuvo que mediar en el de un profesor exigente en
exceso, ahora jubilado. "Argumentaba que, dados sus conocimientos, él
estaba preparado para dar clases de doctorado, no para alumnos de
licenciatura. Se sentía frustrado y los machacaba".
Las quejas
sobre la actividad docente son complicadas de resolver, pero "la
mediación que ejercemos suele tener éxito", declara a Efe María Teresa
González, presidenta de la CEDU y Defensora en la Politécnica de Madrid.
"Los casos extremos son pocos" -agrega esta ingeniera de Minas- "y se
han aligerado bastante con el sistema de aprobado por compensación".
Los Tribunales de Compensación pueden otorgar la titulación a aquellos
alumnos que llegan al final de carrera con una asignatura "colgada",
siempre que hayan agotado las convocatorias "y hayan dado muestras de
un intento serio de superar la asignatura", explica desde la UNED
Encarnación Sarriá.
"Es una medida saludable -añade- que evita
trastornos por el bloqueo en una asignatura concreta". "Y un derecho
del alumno", defiende también María Teresa González. Aunque hay
universidades en las que no existe esa posibilidad: "nos parece poco
riguroso", opina Eduardo Gamero, Defensor de la Pablo de Olavide de
Sevilla.
Tampoco hay datos globales de cuántos alumnos recurren
a esta vía, ni de los que, ante las dificultades, optan por cambiar de
profesor.
Como I. Alonso, que suspendió con un 4,6 la última
asignatura de Administración y Dirección de Empresas. Cuando pidió al
profesor de Historia Económica una revisión de examen, porque tenía una
oferta de trabajo que le exigía el título, éste le echó del despacho
acusándole de "chantaje emocional". Tras la discusión, el pasado
febrero, se presentó con otro profesor del departamento y la superó con
nota.
RECICLARSE O SUSPENDER
El Proceso de
Bolonia introduce sistemas de garantía de calidad que facilitan
detectar "puntos negros" y buscar soluciones, entre ellos la evaluación
de la actividad docente, los nuevos créditos europeos (ECTS), la
orientación al estudiante con evaluación continua formativa y los
cursos "cero" para adquirir las bases de conocimientos previos,
"carencias que pueden llevar al fracaso", explica la vicerrectora de
Espacio Europeo de la UNED.
"Habrá que rendir cuentas con las
titulaciones", agrega María Teresa González, y la evaluación del
profesor es un parámetro fundamental.
Las encuestas de opinión
de los estudiantes son un mecanismo interno de cada universidad. En la
Complutense de Madrid, la mayor de las presenciales, con más de 6.000
profesores, son ahora voluntarias para el docente.
En el curso
2006-07, según el Vicerrectorado de Calidad, se sometieron a evaluación
486 profesores. En el actual son más del doble, 1.002, pero no llegan
al 20% del total. Aunque son "los que tienen mayor responsabilidad con
sus estudiantes", afirma Rosa Galán.
Aprobar esa evaluación
será imprescindible para la promoción profesional y cambiará
incentivos, como los actuales "quinquenios", en el salario de los
docentes.
El sistema universitario español es muy presencial,
una enseñanza donde el centro de gravedad es el profesor, señala la
presidenta de la CEDU. "Ahora hay que pasar a un escenario radicalmente
distinto, centrado en el aprendizaje, en el alumno, y que requiere otro
tipo de metodologías".
"Hay profesores y departamentos que
están preparados, pero para que funcione deben estar implicados todos",
añade. "Ahora la Universidad tiene la obligación de formarnos otra vez,
de reciclarnos, y debe haber una supervisión de los métodos y un
seguimiento de los resultados en alumnos y profesores", concluye.